I’m Just a Girl

Sobre “I’m Just a Girl”, Instalación en técnica mixta del 2024

Esta obra es un acto de abrirse: una casa de muñecas que respira como un cuerpo, frágil, expuesto y lleno de ecos. Un lugar habitado, transformado, cargado de cicatrices y recuerdos. En sus paredes se despliega la vulnerabilidad de lo femenino, lo íntimo y lo silenciado. Cada habitación se convierte en un órgano, un rincón de memorias atravesadas por la enfermedad, el dolor y el ciclo inevitable del tiempo, una exploración visceral de la relación entre el cuerpo y el espacio, entre lo que habitamos y lo que nos habita. La casa no es refugio; es un espejo del cuerpo habitado, de sus transformaciones, sus miedos y sus grietas.

 

Los personajes que la recorren son enfermedades hechas carne en papel, espectros que han dejado marcas en el tejido corporal y en la psique. Los bordados, minuciosos y a la vez tensos, narran aquello que no se dice, usando el lenguaje de las agujas para hablar de pérdidas, resiliencia y fragilidad. En un mundo donde lo femenino ha sido reducido a lo doméstico y lo ornamental, esta obra toma estos mismos códigos –la casa, el bordado, la infancia– y los transforma en un grito de resistencia.

La frase bordada "I’m just a girl" flota sobre la casa como un susurro cargado de ironía, una declaración que confronta las expectativas que pesan sobre el cuerpo de las mujeres. ¿Es posible ser “solo” una niña cuando el mundo exige tanto, cuando el cuerpo es territorio de control y juicio? Este texto, que parece una verdad simple, encapsula toda la complejidad de habitar un cuerpo femenino: ser observada, ser construida, ser desbordada por las imposiciones culturales.

El proyecto revela la paradoja de habitar: el cuerpo como un lugar propio, pero también como una jaula; la casa como refugio, pero también como un espacio que aprisiona. Desde la etimología de crear y coser, esta obra se acerca a un imaginario de un Prometeo femenino, desafiando las nociones tradicionales del arte y la creación. El bordado –históricamente relegado a los márgenes– emerge aquí como un acto de memoria, resistencia y denuncia, rompiendo con la lógica de lo “decorativo” para expresar una fuerza visceral. El acto de bordar es una resistencia silenciosa, una coreografía entre lo repetitivo y lo transgresor, entre la tradición y la ruptura. El bordado, en todas sus formas, se convierte en una escritura visceral, donde el punto cruz aparece como un eco de la doble X del cromosoma femenino, recordándonos la biología y el destino tejido en cada célula.

La casa de muñecas no es solo un objeto de contemplación, sino un contenedor de historias silenciadas y emociones encarnadas. Sus habitaciones son escenarios de lo oculto: un diálogo entre el dolor físico y las experiencias que nos marcan, entre el peso del tiempo y la posibilidad de sanar. Dentro de la casa, los personajes recortados en papel dan rostro a las enfermedades que nos habitan. Son figuras etéreas pero punzantes, un recordatorio de que el cuerpo no sólo envejece, sino que se quiebra, se repara y sigue adelante. Los espacios dialogan con lo siniestro: el terror de habitar un cuerpo que envejece, que duele, que se transforma, se confronta con el recuerdo de la infancia y la añoranza de la seguridad perdida. Los hilos tensados sobre la tela y el papel son un gesto de vulnerabilidad, pero también de desafío: bordar, construir, recortar y crear son actos de habitar el cuerpo y el mundo con una intensidad que se niega a ser ignorada.

Este proyecto invita al espectador a entrar en la casa y, con ello, a entrar en un cuerpo: un espacio que es tan privado como político, tan íntimo como colectivo. Las enfermedades y las cicatrices que la recorren no son solo heridas personales; son una metáfora de las violencias estructurales, los silencios impuestos y las luchas invisibles que atraviesan a tantas mujeres. Al final, la obra no busca respuestas, sino provocar preguntas: ¿qué significa realmente habitar? ¿Qué significa reparar un cuerpo, una casa, una memoria? ¿Y quién tiene el poder –y la libertad– para coser su propio destino?

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